Quiero ser un perro. No se puede disfrutar mas de la vida que siendo un perro. Te levantas cuando te da la gana, y aunque te levanten para salir a hacer pis por la mañana a ti te da igual, porque eres un perro y cuando subes no tienes que correr para terminar de vestirte, ni desayunar de forma extremadamente peligrosa, porque ya se sabe lo que pasa cuando te intentas untar la tostada dentro de la boca para ahorrar tiempo, que una de dos o te haces la sonrisa del Jocker de Batman, o acabas mudo como el enano de Blancanieves. Ellos sin embargo lo tienen mas fácil, pongamos que son las 7 de la mañana, suena tu despertador, te cagas en su p*ta madre, lo apagas, te das la vuelta, vuelve a sonar a los cinco minutos de nuevo el despertador, te vuelves a cagar en su progenitora (que seguramente sera una mujer china, por eso del "made in china"), y por fin decides levantarte. Miras a tu perro y el está, tumbado, completamente dormido, que ni la mayor explosión lo despierta. Tu coges, vas al baño, meas, y el sonidillo de tu orín en contacto con el agua del wc despierta a tu perro, que corre hacia ti, te mira, ve que estas meando, te vuelve a mirar, se sienta y con cara de cumpleaños se te queda mirando para que lo bajes a mear, porque al verte le han entrado ganas. Y bajas. Y hace el típico fresco de las 7 de la mañana, ese fresco traicionero, que te asomas por la ventana y parece que el tío se esconde para engañarte, y tu dices " con la camiseta voy bien", total que bajas, y cuando sales del portal, aparece de nuevo el fresco, se te mete por debajo de la camiseta, los pezones se te erizan tanto que eres capaz de cortar cristales con ellos y finalmente encojes el cuello y sueltas un disimulado, "sus muertos que frió hace, coño!". Y tu perro ahora no sabe que coche elegir, "¿meo en la rueda del Audi?, o no, no, mejor voy al Citroen blanco que es mas nuevo y jode mas", y tu, mientras tanto metiéndole prisa, "venga rey, haz pipí, venga..., pipí, vamos campeón...", que el estará pensando, "con el frió que hace que ganas de charlar tiene este...". Ya por fin mea, y vuelves al portal corriendo para entrar un poco en calor, y para sudar un poco y así justificamos un poco la ducha, que eso de ducharse por la mañana así como así, con el frió que hace... Y cuando llegas arriba, tu empiezas a hacerlo todo a tu máxima velocidad y ¿el que hace?, el se sube a tu cama, se restrega por las sabanas, empieza a mover el edredón, con las patitas, lo acerca a la almohada, y se duerme placidamente. Duerme hasta que tu vas a desayunar, te preparas el café, hoy te ves fuerte y te preparas un sandwich en vez de coger galletas del tarro, que ya no saben a galleta, ni a tarro, ni crujen, ni sueltan mijitas, pareces que te estas comiendo las galletas de plástico que venden en Imaginarium. Y cuando vas a empezar a comer, el va y se sienta a tu lado, mirándote con los ojos brillantes, rebosando amor..., pero no amor por ti, amor por el sandwich. Y te toca con la patita una vez, dos veces, tres..., te pone la cabecita en tu rodilla con una cara aun mas cautivadora..., y al final te levantas, vas a la cocina, coges el tarro de las galletas, te vuelves a sentar, sacas un par de galletas... y le das el sandwich al perro.
Cuando ya consigues irte, después de lavarte los dientes para quitarte ese sabor a porexpan de las galletas, tu perro no hace mas que dormir, duerme en tu cama, en el sofá, debajo de tu cama, encima de tu ropa limpia recién doblada y normalmente de color negro para que cuando se levanten estén bien forradas con su pelo, se vuelve a tu cama..., que tu cama es otro factor importante, tu quieres hacer la cama y el quiere dormir allí, lo miras y le dices serio, "venga bajate que voy a hacer la cama", y el te mira, y se da la vuelta, haciendo una rosca aun mas compacta, casi imposible de distinguir cabeza de rabo, patita de picha...solo se ve una gran rosca de pelo. Lo intentas mover, y te mira, enfadado, como echándote en cara que el por la noche no te intenta echar de la cama, y coge y esta vez se estira, y se pone boca arriba, con la cabeza bien estirada, como mirándote por encima del hombro, intentas echarlo de nuevo, hasta que te rindes, y justo cuando te das la vuelta para irte, el perro se baja de la cama y se acuesta en el sofá.
Cuando vuelves del trabajo, viene a recibirte, super contento, a veces esta tan contento, que se mea encima tuya, pero tu no le dices nada, porque es de felicidad. Cenáis, claramente cenáis los dos, porque al final el perro come lo mismo o incluso mas que tu, y te sientas en el sofá, para descansar y ver la tele un rato, alguna serie que te gusta. Y de pronto aparece tu perro con su juguete favorito en la boca, te mira, te hace una demostración de como de juega con el y te lo pone en la pierna, quiere que se lo tires, pero tu no tienes ganas, y te da con el morro, con la patita, vuelve a coger el juguete, te vuelve a demostrar como se juega y te lo vuelve a dar, no contento con eso, si ve que no le haces caso tiene otra técnica, esa mucho mas efectiva, tu perro se vuelve loco y piensa que tu casa es un campo de "agility" y se pone a correr, salta por encima de la mesa, se mete por debajo de las sillas, corre por el pasillo, vuelve a saltar, hasta que consigue que le hagas caso, que te pierdas lo mas interesante de la serie, lo bajas a que corra y se relaje porque piensas que estos anuncios que echan ahora serán largos y te dará tiempo a sacarlo, y cuando subes de sacar al perro, llegas al salón y ves la sintonía final de la serie, pero te das la vuelta y el te mira contento, jadeando, moviendo la colita rapidísimo, se te acerca y se duerme a tu pies. Entonces comprendes, que da igual comerse una galleta que sabe a plástico, que realmente hacer la cama no es tan importante, fregar un pipí de felicidad no cuesta tanto, y que ver tu serie favorita no es nada comparado con lo feliz que haces al ser que mas te quiere en el mundo, porque el que tiene un perro, jamas se sentirá solo.